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Trascender
Serás capaz de oír la luz
la piedra el muro la ventana Servín
cuando el desierto que tanto amaste ahora se prolongue
a algo más vacío
a tus zapatos tus palomas tus libros
por ejemplo
Mientras veo hacia atrás
-de el agua hacia la sombra-
a mil arenas de retirado
te miro
– como se mira al cielo
después de un buen poema –
y estás ahí
a la distancia que tiene un canto de sol
en ese precioso instante preciso
de pie junto a tu padre
frente al mar
y desde el otro lado de la muerte
te contemplo
y te deseo esplendor
Lo has logrado Servín
ya no hay
para que despertar.